Los caballos sienten el olor del miedo en los seres humanos
Los caballos perciben el olor del miedo en los seres humanos y se vuelven más vigilantes en presencia de esta señal química, según un estudio realizado recientemente por un equipo francés.
"La primera vez que puse un pie en una caballeriza, me dijeron: 'Atención, no tengas miedo, los caballos huelen tu miedo'", recuerda la etóloga Léa Lansade, directora de investigación del Instituto Nacional francés de Investigación para la Agricultura, la Alimentación y el Medio Ambiente (INRAE).
"¿Pero es en sentido figurado o literal? Parece que es en sentido literal", dice la científica, principal autora del estudio publicado en PLOS Biology.
El olfato es probablemente el sentido más utilizado entre los animales para comunicarse con sus semejantes, sobre todo en situaciones de peligro.
En los seres humanos, varios estudios recientes señalan el papel del sudor producido por las glándulas de las axilas, con compuestos como la adrenalina, la androstadienona o el ácido hexadecanoico. Otras investigaciones demostraron que los perros son capaces de detectar estas señales humanas.
De los caballos, "sabemos que logran descifrar nuestras expresiones faciales, reconocer si estamos tristes, alegres o enfadados. También son muy hábiles para reconocer nuestras voces", explica a AFP Lansade, quien estudia desde hace una década la percepción de las emociones humanas por parte de estos animales.
Su estudio sobre el miedo se llevó a cabo después de haber recoletado olores vinculados al temor y la alegría de 30 voluntarios, que vieron extractos de películas de terror y comedias con tampones colocados bajo las axilas. Luego realizó, en colaboración con Instituto francés del Caballo y la Equitación, una serie de pruebas con 43 yeguas tipo Welsh.
- "Contagio emocional" -
Se colocaron hociqueras a los caballos con las muestras extraídas de "miedo", "alegría" o sin usar (para servir como control). Luego se realizaron dos pruebas para observar las interacciones del animal con un ser humano: si se acercaba a una persona situada cerca de él y cómo reaccionaba durante el cepillado.
Otros dos tests buscaban ver las reacciones del animal sin presencia humana: cuando se abría de repente un paraguas delante suyo y cuando se colocaba un objeto desconocido en su espacio.
En todos los casos, los caballos expuestos a un olor de "miedo" presentaban síntomas de temor más elevados.
En las pruebas de interacción, tocaban menos al humano. Y al abrirse el paraguas se sobresaltaban más, y también estaban más atentos al objeto desconocido.
El olor del miedo humano "los pone en un estado de alerta, de vigilancia", incluso sin presencia humana. "Hay un contagio emocional", insiste Lansade, aunque "no sabemos si se adquiere por aprendizaje tras haber visto a personas asustadas o si es un comportamiento innato".
El caballo es un animal que se tarda mucho en domesticar, explica. Todos los caballos domésticos actuales "descienden de una única manada" procedente de una región al norte del Cáucaso. "Quizás ese grupo tenía capacidades para reconocer nuestras emociones", plantea.
Otra hipótesis apunta a que la comunicación química probablemente apareció pronto en la historia de la evolución. En los seres humanos y en los équidos --mamíferos que comparten un ancestro común muy lejano-- las moléculas vinculadas al olor del miedo podrían ser "bastante similares", explica.
Comprender mejor estos mecanismos es un elemento importante del bienestar equino, de la seguridad y de la eficacia de los entrenamientos, reitera la etóloga.
G.Werner--NRZ