Biodiversidad: entre los reveses del "Fondo Cali" y la difícil búsqueda de financiación
Creado en la última COP sobre biodiversidad, el "Fondo Cali" debía recaudar millones de dólares para proteger la naturaleza, con las contribuciones de empresas que sacan rédito de los recursos biológicos de países en desarrollo. Más de un año después, la cantidad reunida es irrisoria: 7.085 dólares.
El futuro de este fondo será precisamente abordado en la COP17 de biodiversidad, que se celebra en este momento en Ereván, la capital de Armenia.
Estas son las claves de por qué recaudó tan poco dinero hasta el momento este innovador mecanismo, que busca involucrar al sector privado:
- ¿Cómo funciona el fondo?
Adoptado en la COP16 de Cali, en Colombia, a finales de 2024, el fondo empezó a funcionar en febrero de 2025.
La iniciativa propone que las empresas farmacéuticas, cosméticas, de biotecnología o especializadas en la selección animal y vegetal paguen el 1% de sus beneficios anuales, o el 0,1% de su volumen de negocio.
En un documento preparatorio, quienes lo idearon mencionaban que se podrían recaudar 1.000 millones de dólares al año, habida cuenta de los ingresos de los sectores en cuestión.
Pero hasta la fecha, sólo tres empresas han contribuido al fondo: las británicas TierraViva AI Limited (1.000 dólares) y Prozomix (5.000 dólares), y la belga E-BIOM (1.085 dólares). Otras dos compañías prometieron 3.571 dólares más.
- ¿Cómo se justifica?
La información digital sobre secuencias (ISD) de recursos genéticos de plantas, animales, hongos, virus y microorganismos es de libre acceso en bases de datos digitales.
Las empresas se sirven de ese patrimonio biológico para transformarlo en valor económico, desarrollando a partir del mismo un medicamento, una crema antiarrugas o mejorando una planta de cultivo agrícola, por ejemplo.
El fondo se basa en la idea de que las compañías que se beneficien directa o indirectamente de esas informaciones deberían contribuir, a cambio, a la protección de la biodiversidad, las poblaciones autóctonas y las comunidades locales que preservan dicho patrimonio biológico.
El fondo no es jurídicamente vinculante, pero invita a los Estados a adoptar "medidas administrativas, políticas o legislativas para incitar" a las empresas a participar.
- ¿Por qué remolonean las empresas?
La principal dificultad del fondo, según Juliette Landry, del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales (IDDRI), es que "el mecanismo se apoya actualmente en gran medida en incitaciones y contribuciones voluntarias".
"Mientras que esas incitaciones no sean lo suficientemente fuertes y coherentes entre países, una empresa puede preguntarse por qué tiene que contribuir mientras que sus competidoras no lo hacen", explicó.
"Hay que constatar que, actualmente, ningún país dispone de una legislación" que incite a contribuir al fondo, y que "no hay ninguna conversación ni deliberación sobre ese tema", destacó Pakhi Das, consejera en políticas públicas en la oenegé Plant-for-the-Planet.
Otro desafío radica en el uso eficaz de las sumas que reciba el fondo.
"El principal obstáculo que parecen alegar las empresas consiste en garantizar salvaguardas en cuanto al uso de la financiación", observó en este sentido una responsable de la oenegé WWF en India, Vishaish Uppal.
Según ella, "las empresas también quieren asegurarse de que los certificados del 'Fondo Cali' -el justificante de pago por el uso de recursos genéticos-, aceptados a nivel internacional, también lo sean a nivel nacional y evitar así pagar dos veces" por un mismo uso.
- ¿Qué dice la industria farmacéutica?
"El nivel de participación en el 'Fondo Cali' refleja las cuestiones de siempre respecto al diseño y la puesta en marcha del mecanismo, más que una falta de compromiso a favor de la biodiversidad", declaró a la AFP Guilherme Cintra, de la Federación Internacional de la Industria del Medicamento (IFPMA).
"El mecanismo actual provoca una duplicidad con la legislación existente, se basa en hipótesis inexactas en cuanto a cómo se utilizan los datos en el descubrimiento de medicamentos, y pide a las empresas que paguen una parte de su facturación total, independientemente de que hayan utilizado o no información digital sobre secuencias para desarrollar un medicamento", señaló la federación.
La AFP se puso en contacto con grandes empresas de cosmética pero estas declinaron hacer comentarios.
- ¿Tendrá éxito algún día?
La escasa cantidad recaudada "no basta [por sí sola] para juzgar si el mecanismo ha tenido éxito o ha fracasado", consideró Juliette Landry, del centro de investigación IDDRI.
"En los próximos años, la cuestión será saber si los gobiernos consiguen crear condiciones adecuadas para que las empresas que comercializan productos y servicios para los que se usa información digital sobre secuencias contribuyan de manera eficaz al mecanismo", agregó.
El futuro del fondo se abordará en la COP17 sobre biodiversidad que se está celebrando en Armenia hasta el 30 de octubre.
O.Klein--NRZ